HASTA DONDE LLEGA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

¿Está dispuesto a recibir una acusación sin fundamento?

¿Le gustaría que se haga pública su intimidad?

¿Quiere que el grupo al que pertenece, étnico, profesional, social… sea víctima de un prejuicio?

¿Quiere ser injuriado en nombre de la libertad de expresión?
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Ahí se aplica la regla de la empatía: “¿me gustaría que hagan eso conmigo?”, que se complementa con otra: publicar solamente cuando el asunto es de interés público y excede el interés privado.

Ejemplo: un asunto de interés privado son las preferencias sexuales de las personas. Un caso de interés público es la violación sexual.

Si un derecho, el ejercicio de una libertad, afecta a otro derecho significa que pasamos el límite. Es la conocida frase “Mis derechos terminan donde comienzan los del otro”.

Dicho de una forma más gráfica por Oliver Wendell Holmes:

“El derecho a la oscilación de mi puño termina donde comienza la nariz del otro hombre”.

Por eso, en periodismo, la libertad no es infinita. Tiene un límite en las leyes, los derechos, el respeto.

 

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