Me enamoré de lo que no se ve del Islam, de la parte espiritual

  • Presenta hoy el libro ‘Por qué el Islam’ a las 19:00 horas en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Melilla

  • Hablará del “reto de ser musulmana en Europa”, feminismo y religión

La periodista y escritora Amanda Figueras aterriza hoy en Melilla para presentar su libro ‘Por qué el Islam. Mi vida como mujer, europea y musulmana’ (Ediciones Península), a las 19:00 horas, en el Palacio de Exposiciones y Congresos, donde el presidente de la Asociación de Prensa de Melilla (APM), José María Navarro, conducirá el coloquio organizado por la asociación Intercultura. La autora hablará del “reto de ser musulmana en Europa” y de una serie de conceptos como lo son la religión, el feminismo y la islamofobia que conforman parte del día a día. El Faro ha conversado con Figueras para conocer con más detalle los entresijos de su libro y acercar al lector su experiencia.

–En su libro ‘Por qué el Islam’ comparte su testimonio como mujer europea que decidió abrazar esta fe. ¿Qué aspectos destacaría?

–Es un reto ser musulmana en Europa, sobre todo mujer, y para ello cuento también con el testimonio de otras mujeres. En el libro explico el largo proceso que seguí hasta reconocerme a mí misma como musulmana y se me hace muy difícil poder señalar con exactitud la chispa o el momento que me motivó a reconocerme como tal. Si lo hiciera, estaría dejando de lado a otros.

–Entonces, ¿qué le ‘enamoró’ del Islam?

–Sinceramente, me sentí arropada por sus valores, que considero que son muy desconocidos entre la comunidad no musulmana de Occidente. Considero que plantea una manera de vivir más sana, dándole más importancia a las experiencias y a las relaciones sociales y que fomenta su desapego a lo material. Me enamoró conocer la vida del profeta Muhammad, un hombre con un talante y una generosidad inigualables. Lo que más me gustó fue todo aquello que no se ve. El Islam no es el velo, ni la barba. Como a millones de personas, lo que me atrajo fue lo espiritual, tan central para nosotros y, al mismo tiempo, tan desconocido para los no musulmanes. De esto hablo también en mi libro.

–¿Cómo se lo comunicó a sus amigos y familiares?

–No estoy bautizada y procedo de una familia que no es religiosa, pero sinceramente no se dio esa conversación porque no tenía nada que confesar. Cuando uno ‘sale del armario’ en este sentido, por llamarlo de alguna manera, se encuentra con muchas dificultades por parte de la gente. A veces es complicado y lo pasan mal por la incomprensión de los demás, que no son capaces de entender esta decisión personal. En mi caso no fue algo dramático.

–¿Siente o cree que hay rechazo hacia los musulmanes?

–No sólo es una sensación, sino que el rechazo hacia ellos es generalizado. Es curioso que este rechazo aumente en los países en los que menos población musulmana hay, mientras que en aquellos en los que hay millones, sea menor. Parte de este rechazo es debido al terrorismo que ha instrumentalizado el Islam, por eso es necesario que nosotros, los musulmanes, hablemos y nos expresemos más y seamos más activos. No debemos dejar que los terroristas se apropien de nuestra fe, la cual insta a la paz.

–Explíquenos cómo ha influido el terrorismo ‘islámico’ en la percepción de los musulmanes.

–Primero debemos quitar la etiqueta de ‘islámico’. No hay terrorismo cristiano ni de otra religión. Es terrorismo, simplemente. Si ponemos esta etiqueta estamos aceptando el discurso de los terroristas que están instrumentalizando el Islam. Además, debemos recordar que los musulmanes son las principales víctimas de estos ataques y se convierten también en víctimas de la islamofobia que aumenta por culpa del terrorismo. Es muy injusto.

–Usted es feminista y viste el velo, algo que para algunas personas es contradictorio. ¿Se siente discriminada por usarlo?

–Percibí más el rechazo social como musulmana desde que comencé a usar el velo, porque representa la diana de todos los prejuicios y a muchos les genera sentimientos negativos, por eso es muy importante trabajar la tolerancia, estar unidos y no caer en la trampa. Me gustaría algún día dejar de hablar del hiyab, usarlo es una decisión personal y forma parte de la libertad de expresión de la mujer. Estoy en contra de obligar o prohibir su uso. Nadie debe obligar a nadie a llevarlo, ni nadie puede prohibir a nadie usarlo.

–¿Le ha condicionado a la hora de trabajar o buscar empleo?

–Cuando tomé la decisión de usar el velo no trabajaba en plantilla en ningún medio de comunicación, pero sí que observé que éstos, si tenían a alguna periodista en redacción que fuera musulmana, no vestía hiyab. No conocía a ninguna que lo llevara y es que si la mujer, por el hecho de serlo ya se enfrenta al techo de cristal, si es musulmana y viste hiyab, se encuentra con un doble techo. En Egipto, me sentía parte de la mayoría al llevar el velo, pero en España soy una minoría que, además, está mal vista.

–¿De qué forma le afecta a usted el machismo?

–Me afecta doblemente. Primero de todo, por el hecho de ser mujer, y después por ser musulmana, ya que muchos consideran que el Islam somete a la mujer. El machismo es una enfermedad universal, independientemente de la confesión religiosa. Todavía queda mucho trabajo por hacer, quedan muchas cadenas por romper. Como decías, soy feminista, pero cada contexto tiene una lucha distinta, con formas y tiempos diferentes.

–¿Cree que la discriminación hacia los musulmanes tiene tintes clasistas?

–La discriminación, la islamofobia sí que es clasista. Si el musulmán tiene dinero parece que molesta menos. En España hay mucho clasismo. Existen muchos tópicos y estereotipos sobre los musulmanes más pobres y los inmigrantes. Siempre somos vistos como extranjeros y no se tienen en cuenta a todos esos españoles musulmanes que viven especialmente en Melilla y Ceuta. Además, hoy en día la comunidad musulmana española está formada por casi dos millones de personas. Hay que trabajar por la unión de los ciudadanos sin importar su propia religión.

 

Tomado de: https://elfarodemelilla.es/2018/03/16/me-enamore-de-lo-que-no-se-ve-del-islam-de-la-parte-espiritual/

 

LOS DERECHOS DE LA MUJER MUSULMANA

“El derecho de la Mujer que trajo el Islam y los no musulmanes piensan por faltas de estudios y lecturas que fue traida por el Cristianismo” En mi opinion , en el primer tiempo (Torah) se nos hace culpable del pecado y en el segundo tiempo (EL Evangelio) se nos hace depender del hombre. No fue Dios quien confundió las letras y enredó las escrituras , eso fue acto de los hombres de aquel entonces. Dios piadoso , vió como el hombre confundido nos trataba en aquel entonces y nos dedico en el Corán todo un capitulo para nosotras las mujeres dandonos en el Islam los derechos de los cuales hoy gozamos donde muchas personas no musulmanas piensan que todos estos derechos ya existían . No! antes de que llegara el Islam , en el tiempo del Judaísmo la mujer no gozaba de ningún derecho y era mas bien descríminada y odiada por haber traído el pecado a la tierra ; asi pensaba el hombre.

En el tiempo del Cristianismo la mujer fue descríminada y restringida , hasta no tener ningún derecho y libertad haciendo de ésta una esclava del hombre. Ahora, les compartire alguno de los derechos que trajo el Islam donde los humanos se confunden sin saber que en los tiempos de Torah y Evangelio (Biblia) estos derechos no existian.

4:(34) LOS HOMBRES son responsables del cuidado de las mujeres en virtud de lo que Dios les ha concedido en mayor abundancia a ellos que a ellas, y de lo que ellos gastan de sus bienes. Por el contrario, la mujer no tiene responsabilidad financiera alguna, excepto la pequeña correspondiente a sus gastos personales, las cosas lujosas que desee tener. Goza de seguridad económica y está mantenida. Si es esposa, la provee el marido; si es madre, el hijo; si es hija, el padre y, si es hermana, el hermano.. La mujer en el Islam no está obligada en ningún momento a compartir sus bienes con su marido, esos bienes ( La dote, el salario, las propiedades, la herencia familiar, etc). Al ser de su exclusiva propiedad puede gastarlos e invertirlos como ella quiera, disponiendo por ello de su propia cuenta bancaria; ella tiene el poder y las habilidades para ello. Si algún día fracasa el matrimonio esos bienes le dan la oportunidad de ser independiente económicamente, de esta forma podría conseguir su máxima independencia después del divorcio.

La mujer en el Islam tiene derecho a recibir su herencia, derecho que era impensable en muchas sociedades. Este tema está ampliamente tratado y explicado en detalles en el artículo: “la Herencia de la mujer en el Islam.” Dios dice en el Corán: 4:(7) A LOS HOMBRES les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, y a las mujeres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, sea poco o mucho a mujer musulmana como esposa tiene derecho a conservar su propio apellido sin tener que adoptar el del marido como ocurría en la sociedad de esa época. En el Islam no sólo son marido y mujer, sino que además son compañeros, así que la conservación del apellido de la mujer permite una cierta independencia tanto de la mujer como del hombre.

En el Corán, tanto los hombres como las mujeres pueden solicitar y obtener el divorcio. En el caso de que sea el marido quien divorcie a la mujer , el Corán deja muy claro que ella debe conservar la casa, excepto en caso de que ella haya cometido adulterio. Si la mujer rechaza su derecho a conservar el hogar conyugal, el hombre debe darle provisión y despedirla de manera honorable. Dios dice en el Corán a este respeto: 33:49 “..proveedlas [ya] de lo necesario, y dejadlas ir con delicadeza.” En el caso de que sea la mujer quien divorcie(Talâq) al hombre , si no existe un motivo importante, será ella quien deba devolver el regalo recibido con el contrato matrimonial ( mal llamado”dote”, que es justo lo contrario). Por cierto que la traducción habitual de la palabra árabe “Talâq” (divorcio) por”repudio” es una falacia.”Talâq” proviene del verbo “soltar, dejar ir”. La mujer en el islam al igual que el hombre tiene también derecho a trabajar, aunque a diferencia de él, ella no está obligada a realizarlo. El dinero que obtiene la mujer de ese trabajo es para ella, puesto que al esposo le corresponde la manutención de la familia, es decir que la mujer musulmana no está obligada en ningún momento a compartir sus bienes con su marido, esos bienes ( la dote, salario, propiedades, herencia familiar,etc.

Corán: 4:32 ” Los hombres obtendrán su parte de lo que ganaron, y las mujeres obtendrán su parte de lo que ganaron.”

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Velo Si, Velo No. ¿Usted que opina?

Antes de que se forme un criterio u opinión queremos explicar que los musulmanes han estado usando la palabra Hijab, para señalar el velo, mascada o prenda que cubre el cabello de las mujeres musulmanas, sin embargo hijab es mas que una prenda para el cabello, de hecho la palabra hijab no existe en el Corán, pero existen estos versos:

“Di a los creyentes que bajen la vista con recato y que sean castos. Es más correcto. Alá está bien informado de lo que hacen. Y di a las creyentes que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren más adorno que los que están a la vista, que cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos sino a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus propios hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos carnales, a sus mujeres, a sus esclavas, a sus criados varones fríos, a los niños que no saben aún de las partes femeninas. Que no batan ellas con sus pies de modo que se descubran sus adornos ocultos. ¡Volvéos todos a Alá, creyentes! Quizás, así, prosperéis.” Corán 24:30-31

En el Capítulo 33 se conoce como al- Ahzab , versículo 59 , Dios da el siguiente comando al Profeta Muhammad :

“Oh Profeta, dile a tus mujeres ya tus hijas ya las mujeres de los creyentes que hagan caer sobre sí sus vestidos exteriores. Es más adecuado que se conozcan y no se abusen. Y siempre es Alá Indulgente y Misericordioso.” Corán 33:59

De estos versos algunos han interpretado que las mujeres deben cubrirse el cabello, pero no lo dice explícitamente, lo que si podemos leer claramente es que tanto hombres como mujeres deben procurar un comportamiento para cuidar su castidad, es decir, hijab no es una prenda de vestir, es toda una conducta moral.

 

Los Supuestos Religiosos

 

Prevengo a las mujeres porque resulta que soy musulmana y como tal, conozco las técnicas que usan depredadores musulmanes, los cuales, según ellos, basados en la religión islámica, atraen y atrapan a mujeres incautas que están soñando con encontrarse al príncipe de Persia, a Lucas, el protagonista de la telenovela El Clon, o a algún jeque árabe y multimillonario petrolero que las llene de joyas, lujo y belleza. Por lo tanto, es mi deber tanto ético, como moral y religioso, el ayudar a prevenir cualquier tragedia que se pueda dar por falta de conocimiento.

Señales de alerta:

– Conocen a una mujer por medio de cualquier red social e inmediatamente ya están enamorados locamente de ella.
– Comienzan a hablarle del Islam, de las bondades del profeta Muhámmad (pb).
– Les dicen que ellos son piadosos musulmanes y que desean casarse para completar la mitad del din (la fe). Lo cual, aunque es recomendable, de ninguna manera resulta una obligación.
– Por lo tanto, como están enamorados de ellas, deben casarse inmediatamente, ya sea por teléfono, correo, Skype, LO QUE SEA. Y comenzar a tener y disfrutar de todos los derechos de esposo.
– No más la víctima acepta, les solicitan todas sus contraseñas y comienzan a controlar todos los aspectos de sus vidas: les obligan a borrar a los varones de sus cuentas, a que abandonen el trabajo si hay varones con ellas, a que se pongan el velo, a que se conviertan al Islam (algo prohibido, en el Islam no existe imposición en materia de religión). Cualquier musulmán puede casarse con una mujer cristiana, judía o creyente.
– Les comienzan a pedir dinero para irse al país de origen de la mujer o para que ellas viajen al de ellos para consumar el matrimonio.
– A partir del momento en el que dieron el sí, a algunas las comienzan a chantajear con que van a publicar sus fotografías y conversaciones eróticas que compartieron en momentos de intenso deseo y entrega total.
– Las obligan a abandonar a sus familias, les estorban los hijos de cualquiera que no sea ellos.
– Para ellos, TODO es pecado, excepto claro, las maldades que ellos cometen.
– Se disparan los abusos físicos y psicológicos.
– La víctima en algunos casos, logra sobrevivir, aunque ya con daños irreparables en su cuerpo o mente.

Pongo de ejemplo y con bastante dolor lo que le sucedió a tres hermanas costarricenses que se enamoraron locamente de cinco de esos sementales egipcios y de lo cual tengo y soy testigo.

La primera es hija única, siempre vivió con su madre, ya en la vejez de la señora, se mantenían juntas y era obviamente el único sostén de ella. Después de que se desató la pasión por el egipcio y luego mágicamente el interés por el Islam, ella tuvo que ahorrar durante un año para viajar a Egipto e ir a conocerlo. Allá la familia de él la aceptó relativamente bien y se casaron.
Regresó a latinoámerica para volver a trabajar durante un año más para irse a vivir definitivamente a Egipto. Él le dijo, que no se llevara a la madre porque no la podía mantener, lo cual ella aceptó.
La madre me contó cuánto dolor sentía al separarse de su hija de esa manera y no sabía muy bien cómo iba a hacer para poder mantenerse de ahora en adelante ella sola, también el temor que le causaba que su hija estuviera tan lejos en un país tan distinto y retrógrado, pero, ni modo, no había nada que hacer. Durante el año que estuvo en el país, él la obligó a comenzar a usar el velo, configuraron el teléfono de ella para que él siempre la tuviera localizada, si por alguna razón por ejemplo, el autobús de ella se desviaba aunque fueran 100 metros de la ruta (por un choque o algo así), él la llamaba inmediatamente para preguntarle qué estaba sucediendo.
Apenas ella llegaba a casa tenía que llamarlo por Skype, ponerle la cámara y demostrarle que en la casa no había “ningún hombre”. También la obligaba a tomarse un video y una fotografía todos los días en el momento en el que ella se pesaba porque él no le iba a tolerar que aumentara un kilogramo de peso.
Cuando le advertí del grave peligro en el que se encontraba al exponerse de esa manera porque, si así le trataba a la distancia, cómo sería cuando ya ella estuviera allá definitivamente en un país en el que en realidad no hay derechos fehacientes para la mujer, con un idioma extraño y a su merced? Le insistí en que llegado el momento él le iba a reclamar también el haber abandonado a la madre como si fuese un objeto, se lo iba a cobrar y a restregar el resto de la vida porque ya saben, en el Islam: “el Paraíso está a los pies de la madre” y por eso ellos por lo general hacen lo que ella les ordena. La hermana terminó enojándose conmigo para siempre y me convirtió en su enemiga. Imagino que ya debe estar en Egipto con él, cómo le va? Ni idea, espero que bien, pero lo dudo mucho.

La segunda también tuvo que ahorrar para ir a conocer a su “faraón-habibi”, se casaron allá y viven en una miseria completa, tanto así que cuando alguien la fue a visitar, contó las condiciones deplorables en las que se encuentra.
Si revisan el facebook de ella, lo tiene lleno de fotos de él y ya no puede tener contactos varones, él no tiene una sola fotografía con ella y tiene muchas “amigas” de contacto. Ella aumentó unos 50 kilos de peso desde que está con él y dejó de ser ella, se convirtió en kilos y kilos de tela y piel que cubren lo que en realidad es.
También esta hermana se convirtió en mi enemiga por advertirle del peligro al que iba.

La tercera, una abogada adinerada, se enamoró de un habibi que le decía que era multimillonario, sin embargo, ella era la que gastaba más de $2000USD mensuales en llamarlo.
Él le hablaba de negocios con petroleras en USA y cosas por el estilo y ella se lo creyó todo. Ella comenzó la relación con él estando casada con otro abogado muy influyente y estaba dispuesta a dejar botados aquí a dos hijos de 6 y 14 años porque bueno, el “llamado de la fe” era demasiado fuerte y ella quería completar su mitad.
Cuando el esposo se dio cuenta, se divorciaron y fue un escándalo de padre y señor mío, sin embargo ella fue a Egipto a conocerle personalmente, él multimillonario egipcio, jamás apareció.
Ella terminó casándose aquí con otro egipcio 15 años menor que ella.
El único caso agradable del que tengo noticia, es el de una hermana, quien encontró a un buen esposo, lastimosamente es un caso aislado, aunque obviamente deben existir muchos más.

La cuarta, una mujer de 55 años que se enamoró locamente de un egipcio de 18 años. Él, como suelen hacer los musulmanes, le dijo que no importaba la diferencia de edades ya que el profeta Muhámmad (pb) se casó con una mujer 15 años mayor que él.
Este jovencito, le dijo que era indispensable para él, que ella comenzara a usar la burka, ya que era demasiado celoso y la amaba tanto que no deseaba que ningún otro la viera (no porque le daba verguenza que vieran qué tan vieja estaba la novia), y así ella, aquí mismo en este país, comenzó a usar la burka aún en la casa de sus hijos, quienes estaban razonablemente molestos, asustados e indignados con el cambio de comportamiento de su madre, la cual, intentó suicidarse en tres ocasiones, ante la desesperación de no tener el dinero que cuesta el pasaje para visitar a los faraones.

Resulta sumamente importante aclarar y advertirle a las mujeres, de los peligros que se encuentran al ofrecer casarse con hombres de países de mayoría musulmana quienes por lo general en su gran mayoría, son machistas de primera clase y de condición social baja, con casi nada de educación y con un conocimiento del Islam, sumamente primitivo.
Su condición social no sería problema si son buenas personas, el problema es que ellas no comprenden que con tal de obtener papeles y mejores opciones que en las de sus países, van a decir, hacer y prometer cualquier cosa con tal de salir de allá y ellas ingenuamente les creen todas sus promesas de amor y hasta se sienten halagadas por lo posesiva, celosa y enfermiza relación porque por lo general, aquí nadie les presta atención de la misma manera, y tienden a confundir “control” con “amor”.
Me aterra la idea de cuántas se encuentran en este tipo de situaciones porque muchas me han escrito para contarme todo el tipo de abusos que sufren estando ya casadas, me aterra  cómo muchas me han dicho que con tal de no estar solas, sí se arriesgan a irse y jugársela.
Resulta terrible el hecho de que aunque se casen allá y regresen a sus países de origen, las situaciones de agresión no cambian ni teniendo las leyes a nuestro favor, porque ellos son los mismos.

Y lo peor es que, estos hermanos que se declaran super religiosos y piden a mujeres super religiosas, suelen ser los peores fanáticos y agresores. Usan su falsa religiosidad como imán para atraerlas.
La quinta, el caso otra hermana , a quien un piadoso psicópata le estafó unos €6000 que jamás va a recobrar, todo con habladas de hadices y aleyas del Corán para mantener sus vicios.
No solamente por Internet se presenta el peligro, porque  en Costa Rica, una hermana conoció sin ninguna red social de por medio a un religioso y admirado sheikh de la comunidad islámica, el cual, casi mata a su hija y a ella cuando estaba embarazada, él, bajo el amparo y corrupción de toda la directiva de la mezquita, los cuales, decían que ella NO TENÍA DERECHOS, QUE DEBÍA CALLARSE, QUE NO VALÍA NADA. Solamente que en ese caso, él es marroquí y los piadosos directivos, un poco de árabes trasnochados que se creen los dueños y representantes del Islam en Costa Rica. Solo aconsejaban otros hermanos musulmanes que con solamente hacer una oración especial que se llama “salat ijtihara” (para pedir guía) y diciendo Bismillah (en el nombre de Dios), tooodo saldría perfecto. Según, la fe, el amor y la oración era lo único que necesitaba la hermana,. Ella utilizó su sentido común  salvó su vida y la de su hija, muchas no lo lograron.

Yo les pido a estas mujeres más sentido común y aunque nadie escarmienta en cabeza ajena, por favor piénselo tres veces antes de irse a una relación de ensueño fabricada en sus propias mentes por la telenovela el Clon o los cuentos de las 1001 noches, que despierten antes de que lo haga la peor de las pesadillas.

Y aunque estos casos, podrían haber ocurrido en cualquier país, advierto y prevengo a las mujeres que están enamoradas de musulmanes porque todavía al día de hoy y pese a las advertencias, me encuentro con mujeres, muchas de ellas latinas, quienes me dicen que no les importa nada de lo malo que le ha sucedido a otras, que con ellas “todo va a ser diferente”, que no quieren estar solas y por lo tanto, prefieren a un hombre de tierras exóticas, que a “un latino aburrido”.